El vicepresidente de la UCR nacional retoma presencia en la provincia y plantea acelerar el calendario interno rumbo a 2026, en un escenario de tensiones con el armado de Rodrigo de Loredo.
El reciente recambio de autoridades en la conducción nacional de la Unión Cívica Radical reconfiguró el mapa interno del partido y le dio un rol central a Javier Bee Sellares, quien asumió la vicepresidencia y comenzó a reordenar su estrategia política con foco en Córdoba. Su regreso a la provincia abre una nueva etapa en la discusión sobre los tiempos y reglas de la interna radical.
Bee Sellares llega respaldado por gobernadores del partido y con influencia tanto en el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba como en la Legislatura unicameral. Ese posicionamiento lo convierte en una figura clave para cualquier aspirante a encabezar la oferta electoral radical en 2027, ya que el aval político y financiero de las provincias aparece como un factor determinante.
En ese contexto, el liderazgo de Rodrigo de Loredo enfrenta condicionamientos internos. Aunque conserva el sector mayoritario del radicalismo cordobés, distintos espacios remarcan que no concentra la totalidad del partido y que la demora en la definición de una interna podría volver a generar conflictos judiciales, como ocurrió en ciclos recientes.
El regreso formal de Bee Sellares se materializará esta semana con una actividad política en la capital provincial, organizada por dirigentes de su espacio. El encuentro será leído como una señal de reactivación del debate interno y como un primer paso hacia negociaciones que, según anticipan en el radicalismo, deberán resolverse antes de que termine el año.







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