El gobierno del Kremlin justificó el despliegue de su nuevo proyectil como una represalia directa ante un presunto atentado ocurrido en una de las sedes presidenciales de Moscú.
La guerra en el este de Europa ha entrado en una fase de máxima peligrosidad internacional tras las últimas acciones militares reportadas. Se informó que Rusia confirmo que ataco a Ucrania con un misil hipersonico Oreshnik, una pieza de ingeniería bélica que es casi imposible de interceptar para los sistemas de defensa actuales. Según el comunicado del Ministerio de Defensa ruso, este despliegue se realizó en respuesta al supuesto ataque contra la residencia de Putin que habría ocurrido días atrás mediante el uso de drones. La comunidad internacional ha expresado su profunda preocupación por el uso de este tipo de armas, que pueden portar ojivas nucleares y viajar a velocidades superiores a Mach 10. El impacto del misil se produjo en una zona estratégica de Ucrania, causando daños estructurales masivos y una cantidad todavía no determinada de víctimas. Los líderes de la OTAN se han reunido de urgencia para analizar la situación y evaluar nuevas sanciones contra el gobierno ruso ante lo que consideran una provocación desmedida. Por su parte, el gobierno ucraniano ha denunciado que el ataque es un acto de terrorismo de Estado destinado a amedrentar a la población civil. La utilización del Oreshnik marca un precedente peligroso en el campo de batalla, demostrando que la tecnología de misiles ha superado las capacidades de protección de la mayoría de las naciones aliadas en la región.






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