El vertiginoso ascenso de Midland se basa en una gestión institucional sólida encabezada por figuras con pasado en clubes grandes y un esquema de trabajo familiar.

La historia reciente del fútbol de ascenso argentino tiene a un protagonista inesperado que ha logrado escalar categorías en tiempo récord. Cabe recordar que en 2023 jugaba en la C, una posición que parece muy lejana ante el presente auspicioso que vive la institución de Libertad. Lo más curioso de este éxito es que lo preside un historico de Boca, quien aportó su experiencia en el profesionalismo para modernizar las estructuras administrativas del club. Según los socios, un matrimonio es la clave en su conduccion, aportando una visión estratégica que combina la pasión por los colores con una gestión financiera ordenada y ambiciosa. Las obras en el estadio y la formación de divisiones inferiores competitivas han sido los pilares de este proceso que hoy sitúa al equipo en las puertas de la élite nacional. El crecimiento no solo se nota en los resultados del campo de juego, sino también en el aumento de la masa societaria y en la llegada de nuevos patrocinadores atraídos por la transparencia del proyecto. Los directivos manifestaron que el objetivo a largo plazo es consolidar a Midland como un referente del conurbano, potenciando la función social del club en el barrio. Esta transformación es seguida de cerca por otros clubes de la categoría que buscan replicar el modelo de éxito basado en el orden y la continuidad del cuerpo técnico.

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