La muerte de un vecino debido a la ausencia de personal de guardia desató una ola de indignación en la localidad, exigiendo respuestas urgentes a las autoridades municipales.
Un clima de profunda bronca y desolación se vive en la pequeña comunidad de La Dulce tras un evento que puso al descubierto la precariedad sanitaria de la zona. Se conoció que un hombre murio tras un infarto en La Dulce y los vecinos denuncian falta de medicos en el centro asistencial de proximidad al momento en que se requería una intervención de emergencia. Los habitantes del lugar se congregaron frente a la sala de salud bajo la consigna: «no podemos tener un horario para enfermarnos», reflejando la desesperación de no contar con asistencia profesional durante las horas de la noche. Según los testimonios recolectados, la víctima debió ser trasladada por familiares a una ciudad vecina, perdiendo minutos vitales que derivaron en su fallecimiento antes de llegar al hospital de mayor complejidad. La municipalidad ha manifestado que existen dificultades para conseguir profesionales que deseen radicarse en la localidad, pero esta explicación no satisfizo el reclamo ciudadano. La movilización pacífica incluyó el pedido de una guardia activa las 24 horas y la dotación de una ambulancia equipada con desfibrilador permanente. El caso ha tomado repercusión provincial, poniendo en el foco la situación de muchos pueblos del interior bonaerense que sufren problemas similares de desinversión en salud. Familiares del fallecido manifestaron que no buscan culpables individuales, sino un cambio estructural que garantice el derecho básico a la vida de todos los vecinos. Se ha convocado a una reunión de urgencia con las autoridades regionales para intentar destrabar una solución presupuestaria para el sector. El pueblo permanece en estado de asamblea permanente hasta que se concreten los nombramientos de los nuevos profesionales médicos.






Deja un comentario