Autoridades policiales y judiciales desarticularon un esquema de encubrimiento en Santo Tomé cuando comprobaron que una denuncia de sustracción masiva de hacienda era totalmente falsa. La mujer que realizó la acusación había presentado un reporte de 150 vacas robadas para ocultar operaciones clandestinas de contrabando ganadero.

El trabajo de la Policía Rural incluyó sobrevuelos con drones que permitieron verificar en terreno los supuestos hechos delictivos. Los registros aéreos no mostraron evidencia alguna de abigeato, desmoronando la versión de la denunciante sobre el robo masivo de ganado.

Con esta conclusión, los investigadores redirigieron sus esfuerzos hacia desentrañar el verdadero delito: una operación de contrabando ganadero que movía cifras millonarias en la zona. La complejidad de la maniobra sugiere que se trataba de un operativo estructurado, no de hechos aislados.

Los inspectores judiciales profundizaron en la documentación disponible, analizando desplazamientos de animales, registros sanitarios y movimientos sospechosos para establecer la dimensión y responsables del contrabando. El caso recuerda cómo los delincuentes adaptan sus tácticas para evadir controles, aprovechando denuncias legítimas como cobertura.

La región de Santo Tomé mantiene una larga historia de conflictividad vinculada al ganado, tanto por robo como por comercio ilícito. La modernización de herramientas de investigación, como el uso de drones, ha permitido a las fuerzas de seguridad detectar estas maniobras con rapidez y precisión crecientes.

Imagen: Marta Nogueira / Pexels – Con informacion de Perfil

Deja un comentario

Tendencias