Los números de la ganadería argentina en mayo presentan un panorama mixto que revela tanto desafíos como adaptaciones productivas. El volumen total faenado sigue siendo deficitario respecto al año anterior, pero emerge una mejora clara en la eficiencia de conversión cárnica.

La recuperación leve observada en mayo marca un cambio de tendencia respecto a los meses antecedentes, aunque insuficiente para cerrar la brecha con 2025. Sin embargo, el indicador de peso de carcasas apunta en dirección contraria: alcanzó los 239,6 kilos en promedio, registrando una mejora productiva notable.

Este desacoplamiento entre volumen y rendimiento refleja cómo el sector ganadero nacional está enfrentando la situación actual. Con menos animales disponibles para faenar, la industria se concentra en maximizar el aprovechamiento de cada res que llega al matadero, mejorando así los kilos de carne producidos por unidad faenada.

La ganadería argentina, históricamente conocida por la calidad de sus productos cárnicos, parece estar reorientándose hacia una lógica de producción más eficiente en términos de rendimiento individual. Esta táctica permite mantener niveles de producción de carne más competitivos pese a la reducción en cantidad de animales procesados.

El período de mayo genera expectativas moderadas sobre la evolución futura del sector. Aunque la leve recuperación en volúmenes es positiva, no es suficiente para allanar las preocupaciones respecto a la capacidad productiva total. No obstante, la mejora en los pesos de carcasa demuestra que existe margen para optimizar la industria incluso en contextos de contracción volumétrica.

Imagen: Rickie-Tom Schünemann / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural

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