La derrota ante Costa de Marfil dejó a Ecuador en una posición complicada en el torneo. Con el partido contra Curazao en el horizonte, el técnico del conjunto sudamericano no pierde tiempo en transmitir mensajes claros sobre cómo debe encararse este encuentro.
El entrenador rosarino aprovechó la rueda de prensa previa para bajar el nivel de expectativa respecto a lo que podría suceder en cancha. Su reflexión fue contundente: «No somos Alemania». Con esta frase, estableció un parámetro realista sobre las capacidades de su equipo y subrayó la necesidad de reconocer que otros rivales, aunque sean considerados más débiles en el ranking mundial, merecen un trato respetuoso.
La advertencia del técnico incluye un rechazo explícito a cualquier fantasía de goleada. En un torneo donde los márgenes suelen ser muy ajustados y cada resultado tiene peso, Ecuador no puede permitirse el lujo de confianzas que desemboquen en sorpresas desagradables.
Sobre el objetivo específico del duelo, el DT fue claro y sin ambigüedades. «Lo importante es ganar», sentenció, priorizando los tres puntos por encima de cualquier consideración estética o de superioridad numérica en el marcador. Este énfasis refleja una mentalidad pragmática necesaria en un momento donde la selección sudamericana lucha por mantener sus opciones vivas en la competencia.
El encuentro ante Curazao se plantea como una oportunidad crucial para Ecuador de revertir la inercia negativa generada por la derrota anterior. Con esta declaración previa, el técnico busca que su equipo entre a la cancha con los pies sobre la tierra, consciente de la importancia de ganar pero también de los peligros que acechan.
Imagen: Pixabay / Pexels – Con informacion de Clarín






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