La moneda estadounidense abandonó su fase de estancamiento y registra un repunte pronunciado que la lleva a tocar valores récord en 2026. El dólar oficial cruzó la barrera de los $1.500, alcanzando su cotización más elevada desde enero.

El desempeño del billete verde en los últimos tiempos contrasta con lo ocurrido durante la mayor parte del año. Mientras las primeras semanas transcurrieron con la divisa prácticamente «planchada», sin variaciones significativas, el mes en curso mostró un panorama completamente diferente.

Con un incremento del 4,5% en lo que va de marzo, el dólar intenta recuperar terreno que había perdido frente a la inflación. El fenómeno del rezago cambiario había generado una situación donde los precios se ajustaban constantemente pero la cotización oficial se mantenía inmóvil, produciendo una desalineación cada vez mayor.

Esta corrección refleja presiones del mercado de cambios que estaban latentes desde hace tiempo. El ajuste tardío del tipo de cambio responde a dinámicas de oferta y demanda de divisas que finalmente encontraron expresión en la cotización oficial.

Para los agentes económicos, este movimiento trae consigo múltiples consecuencias. Los importadores deben asimilar mayores costos en sus insumos, las empresas exportadoras recuperan competitividad relativa, y el consumidor final puede ver reflejados estos cambios en los precios que paga cotidianamente.

La evolución del dólar seguirá siendo determinante en las próximas semanas. Su comportamiento dependerá tanto de factores internos, como el nivel de reservas internacionales y las decisiones de política monetaria, como de variables externas que inciden en la demanda global de divisas.

Imagen: Kanchanara / Unsplash – Con informacion de Perfil

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