Ante empresarios reunidos, el Presidente responsabilizó a diversos obstáculos por la lentitud en la reducción inflacionaria, esgrimiendo un panorama donde su Gobierno enfrenta presiones simultáneas desde distintos sectores.
Entre los impedimentos que relevó, mencionó «siete intentos de golpes de Estado» contra su administración, una cifra que utilizó para ilustrar el contexto de inestabilidad que dice atravesar. Sumó a esto la sanción de 40 leyes que, según su perspectiva, afectan negativamente el equilibrio de las cuentas fiscales del Estado.
También incluyó en su diagnóstico lo que denominó «actos terroristas en la calle», refiriéndose presumiblemente a la conflictividad social registrada durante su gestión. Con esta descripción, buscó argumentar que la imposibilidad de alcanzar cifras de inflación menor —lo que llamó «empezar con cero»— responde a estas presiones externas.
El Presidente utilizó el discurso para justificar ante los empresarios por qué los objetivos de estabilización económica no se han materializado al ritmo esperado inicialmente, trasladando la responsabilidad hacia factores que presentó como incontrolables o externos a las decisiones de su Gobierno.
Imagen: Leonardo Delsabio / Pexels – Con informacion de Perfil






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