La propagación del discurso meritocràtico en Brasil transformó sustancialmente el panorama político, incidiendo de manera directa en el desempeño electoral del Partido de los Trabajadores. La primacía de la idea de que cada persona es responsable de su propio destino social generó un reordenamiento de alianzas y preferencias que marcó profundamente la política del país.
A diferencia de épocas anteriores, cuando distintas interpretaciones de la desigualdad social competían en la arena pública con cierta paridad, el concepto de mérito logró imponerse como la explicación dominante. Esto significa que amplios sectores de la población internalizaron la lógica según la cual el esfuerzo individual es el factor determinante del éxito.
Para el PT, que había construido su poder electoral sobre la premisa opuesta—que las desigualdades responden a estructuras que pueden ser modificadas—esta transformación ideológica resultó profundamente desventajosa. Sus argumentos, que en otro contexto podían parecer innovadores, comenzaron a sonar anacónicos en un escenario donde el mérito se presentaba como verdad autoevidente.
La potencia política del concepto radica precisamente en su simplicidad y en su capacidad de ofrecer una visión ordenada del mundo. Si el éxito es resultado del mérito, entonces quienes fracasan lo hacen porque les falta dedicación. Esta lógica, aunque empíricamente cuestionable, resulta tranquilizadora para ciertos sectores y justifica desigualdades existentes.
El desplazamiento del PT no fue resultado de un único evento, sino de un proceso prolongado de cambio en las coordenadas ideológicas del país. El mérito ganó espacio en las escuelas, en los medios, en las conversaciones públicas, hasta constituirse en sentido común. En este proceso, propuestas orientadas hacia políticas sociales redistributivas perdieron capacidad de atracción.
Lo que este fenómeno ilustra es que la política no ocurre únicamente en parlamentos o contiendas electorales, sino que depende decisivamente de cuáles sean las ideas que dominan en la sociedad en un momento determinado. En Brasil, cuando el mérito se convirtió en idea hegemónica, el mapa político se reconfigió de manera irreversible para la izquierda progresista.
Imagen: Matheus Natan / Pexels – Con informacion de El Cronista






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